Hola de nuevo:

Nos encanta que nos sigas leyendo, eso quiere decir que te has unido al reto de aprender habilidades en tiempos de crisis y te felicitamos por ello.

Nuestro segundo post trata sobre la importancia de poner orden y estructura al caos, tan importante para niños y adultos. El desorden, entendido en todas su facetas, nos tensa mentalmente. Igual que es importante recoger los juguetes o los deberes que puedan estar en el salón, es importante poner un orden a las comidas y las horas que están destinadas a hacer deberes y estudiar.

Es muy importante que los niños no pierdan el hábito durante estas semanas, para dosificar el trabajo escolar podéis marcar una o dos hojas de sus libros de texto para estudiar al día, así como hojas de caligrafía o cálculo. De esta manera, seguiréis estimulando su atención y memoria, para que cuando vuelvan a la normalidad, se adapten sin problema.

Existen muchos recursos en Internet para trabajar la velocidad lectora o el cálculo, entre otros, y así, podáis reforzar esas capacidades de forma transversal (en paralelo) mientras que a ellos no les da tanta sensación de estar “trabajando”.

Para ello, os vamos a hablar de una herramienta que se utiliza mucho en Disciplina Positiva: las reuniones familiares. Os planteamos una reunión familiar para acordar los tiempos destinados a lo largo del día a hacer diferentes cosas, y realizar una verdadera organización familiar. En esa reunión, además de las tareas meramente académicas, se pueden plantear, pequeñas responsabilidades que penséis que pueden hacer, siempre ajustadas a la edad de los niños.

Para haceros una idea de las responsabilidades por edades, os mostramos una tabla extraída de la web: http://www.imageneseducativas.com, sobre responsabilidades que pueden tener los niños por edades según la filosofía de Montessori.

Uno de los objetivos de las reuniones familiares, es darles a los niños la posibilidad de elegir entre diferentes opciones que guían sus rutinas diarias. Si se les implica en la elección de los tramos de hora destinados a cada tarea, es mas fácil que se comprometan con ello y que lo cumplan. Muchos tramos horarios vienen marcados por el cole, pero en otras ocasiones o en la franja de secundaria de algunos centros, los alumnos se tienen que organizar por su cuenta.

Antes de hacer una reunión es interesante que los padres o adultos de referencia evalúen varios aspectos. Por ejemplo, se les puede dejar elegir a los niños si empiezan a “trabajar” a las 9 o a las 9 y media, pero si empiezan más tarde, acaban más tarde. Los padres tenéis que consensuar de antemano el tiempo que queréis que vuestros hijos lean o hagan diferentes cosas, no hay que dejarlo todo a su elección.

Darles a los niños dos o tres opciones les hace sentir bien porque sienten que en parte controlan su mundo.

Al plantear el día a día, acordaros de incluir las necesidades de los niños. Por ejemplo, cuanto más pequeños sean, más necesidad de movimiento tienen. No es positivo pedirle a un niño de 5 años que se pase sentado más de 30 minutos, porque necesita -a nivel biológico- moverse, esta necesidad tiene que estar incluida en el planilla a modo de alguna actividad de movimiento. De otra manera, si le exigimos algo que no puede realizar, podría pensar que el problema “es suyo” y reaccionar de modo poco adaptativo.

Pensar de antemano que necesidades tenéis vosotros también, o en que tramos “tienen que valerse por su cuenta porque mamá o papá están trabajando”.

Lo mismo ocurre con las tareas de casa. En muchas ocasiones, si son pequeños, la ayuda que puedan prestar no es funcional sino simbólica, pero ésta no es la finalidad (que si lo es con los mayores). La finalidad es hacer adultos responsables a la larga, con tareas asignadas que tengan que hacer ellos o se queden sin hacer. El objetivo es que sientan que ellos también son importantes y que ponen su granito de arena en la familia.

Para realizar las reuniones familiares nos podemos valer de un cartel en un sitio visible en el que se convoque a toda la familia (esto funciona muy bien a partir de 5 años) en una zona de la casa que tenga una mesa y sillas. Sin móviles ni juguetes que puedan servir de entretenimiento. Se pone una hora de inicio y una de final, y dependiendo de la edad pueden durar entre 35 y 55 minutos. En el mismo cartel se pone el tema a tratar: la organización de las tareas durante la cuarentena.

Las reuniones familiares son una excelente herramienta para poder hablar de los conflictos que están ocurriendo en casa desde un estilo democrático y no impositivo. No es lo mismo decir que si se pelean se les va a castigar a los dos, que, ¿qué se les ocurre a ellos que puedan hacer, para no discutir tanto?

El enfoque de las reuniones siempre debe ser un “enfoque en soluciones y no en culpables”. Preguntar a los niños y no darles la solución, facilita su toma de decisiones y les hace responsables. Debemos escuchar sus propuestas, desde las menos viables hasta las más razonables.

Las reuniones se cierran con un resumen de lo acordado. Se puede después hacer algún tipo de mural con una cartulina con lo que hemos acordado para que quede visible y sirva de recordatorio.

Y hasta aquí nuestro post de hoy, esperamos que os sea de utilidad y que nos compartáis vuestra experiencia.